dijous, 16 d’abril del 2009

Manuel Martínez Llaneza

Manuel Martínez Llaneza, doctor ingeniero aeronáutico y licenciado en Ciencias Económicas: "Con Bolonia, tendremos universidades y títulos de primera, segunda y tercera"

Manuel Martínez Llaneza es profesor titular de Matemáticas de la Escuela de Ingenieros Aeronáuticos de la Universidad Politécnica de Madrid. Su nombre conduce a multitud de estudios científicos y metafísicos en los que acerca y defiende las matemáticas. Ahora es también una voz, de casi 60 años, con décadas ligada a la Universidad, que se suma a las tímidas pero cada día más numerosas críticas que están proliferando en el ámbito académico sobre la aplicación del Plan Bolonia. Reconoce que la Universidad necesita una reforma pero alerta que la que llega sólo introduce "elementos de control y jerarquización".

  • Autor: Por AMAIA URIZ
  • Fecha de publicación: 15 de abril de 2009

¿Necesitaba la Universidad una reforma tan sustancial como la que plantea Bolonia?

No se trata de una reforma de la Universidad, sino de una parte de ella, la más vulnerable. Siempre se oculta que Medicina, Arquitectura, Farmacia, Veterinaria y Enfermería están excluidas del plan, precisamente por tener una reglamentación europea (de la Unión Europea) que las protege del desastre. También es importante saber que Bolonia no es un plan de la UE, y que el nombre de Espacio Europeo que usa es la primera trampa; hay que decir que, además de no ser europeo, no es un plan, sino una declaración de intenciones a la que los Estados de la UE o de fuera de ella pueden adherirse o no, pero que en ningún caso da lugar a compromisos exigibles a los Estados signatarios. No hay directivas ni homologaciones, nadie garantiza compatibilidades ni siquiera admisiones. Eso explica que unos Estados se vayan a limitar a emitir certificaciones de estudios sin cambiar nada y otros, como España, aprovechen la ocasión para una brutal operación de privatización similar a la que se llevó a cabo en enseñanzas medias y a la que está en curso en la sanidad pública, según directrices de Organización Mundial del Comercio. La Universidad española necesita reformas y sobre todo más presupuesto y mayor atención social: en eso hay bastante acuerdo. Lo que no está claro es que Bolonia vaya en ese sentido. Una mínima prudencia hubiera aconsejado efectuar las reformas de la forma más segura posible, y evitar los desastres que se han cometido en las reformas radicales de las enseñanzas medias que las han llevado a la ruina.

¿El Plan Bolonia es definitivo? ¿Imparable? ¿Reformable?

Bolonia no provoca ningún entusiasmo, pero, dada la atonía y resignación en que vive el país y en particular la Universidad, tampoco la resistencia es fuerte; el proceso se ha podido llevar clandestinamente hasta que, tardíamente, han surgido los movimientos en su contra. Los intereses empresariales que apoyan Bolonia difícilmente pueden combatirse por estas fuerzas, aunque alguna de las barbaridades cometidas como separar la Universidad del sistema educativo, ha tenido que corregirse, y otras podrán tal vez matizarse. Pero una reconsideración seria del sistema educativo a favor de objetivos sociales es muy improbable que se acometa a menos que la crisis general del sistema obligue a los gobiernos a reconsiderar las políticas neoliberales y a avanzar en el camino de la democracia social.

¿Cuál es la definición de base, los pilares, los principios de esta reforma universitaria?

La reforma universitaria, más allá de las vagas declaraciones amables, es la aplicación a la Universidad del dogma neoliberal que establece que el Estado no debe hacer nada que puedan hacer las empresas privadas. Este dogma se expresa en las directrices de la Organización Mundial del Comercio, los acuerdos GATS o la directiva Bolkenstein; en España se concretó en la Ley Orgánica de Universidades (LOU) que el Gobierno actual prometió derogar, pero que ahora desarrolla. Los restantes principios que se expresan son puras cortinas de humo, ya que todos ellos podrían desarrollarse sin cambio alguno estructural; por ejemplo, si se quiere más intercambio internacional, bastaría incrementar las becas Erasmus.

¿Qué elementos introduce Bolonia para modernizar y mejorar la calidad de las universidades?

Ninguno, que yo sepa. Sólo introduce elementos de control y jerarquización.

¿En qué se diferenciará la Universidad que hemos conocido los últimos 30 años de la futura?

Tendremos una Universidad más degradada en su primer nivel y más elitista en el superior, hará menos competencia a las privadas y tal vez se introduzcan cambios más profundos como las ceremonias de graduación con birrete. Con Bolonia tendremos universidades y títulos de primera, segunda y tercera.

¿Los profesores van a tener que modificar sustancialmente su trabajo?

No se sabe. Va a haber una mayor jerarquización de sus categorías, lo que, lógicamente, llevará a confiar las clases del primer nivel a los más precarios. De todas formas, hace ya bastante tiempo que la labor docente de los profesores es irrelevante para su carrera profesional, que únicamente se atiene a las publicaciones, lo que hace muchos años calificaron sociólogos norteamericanos como "cultura del paper", y que ha dado lugar a muchas perversiones que se salen del marco de Bolonia.

¿En qué se diferenciará la formación que recibirán los alumnos?

Recibirán menos clases (cuando se las quiere denostar, se les llama "lecciones magistrales"). Tendrán que trabajar más en su casa y, dependiendo del presupuesto de la universidad en la que estudien, tendrán más o menos soporte en tutorías, dirección de trabajos, etc. El sistema busca crear una gran competencia entre universidades para búsqueda de financiación, que se reflejará en parte en los indicadores que permitirán el ascenso en el "ránking" de universidades, lo que a su vez facilitará la obtención de financiación. Todo ello en abierta contradicción con el enunciado propagandístico de movilidad, que sólo será posible entre universidades que se reconozcan como del mismo nivel.

¿Cuáles son los principales obstáculos que van a dificultar el logro de sus objetivos?

No hay objetivos claros, por lo que no se reconocerán fracasos, pero una debilidad del modelo está en interesar a las empresas en la Universidad más allá de obtener cuadros y beneficiarse de precios bajos en laboratorios y profesionales financiados por el Estado. El modelo empresarial español, basado mayoritariamente en la especulación y el ladrillo, no ha manifestado jamás interés en la Universidad, pero, como siempre, copiamos el modelo anglosajón en sus formas y nombres, sin atender a los contenidos que lo hacen allí posible, ni escuchar las críticas que desde los mismos Estados Unidos se hacen al modelo. Por otra parte, parece claro que las universidades de los países importantes de Europa, no van a cambiar nada (Oxford y Cambridge, las grandes "écoles" francesas, derecho italiano, la Universidad de Bolonia, ya lo han dicho) con lo que habrá que ver con quién convergemos realmente.

¿Estudiar será más caro?

Seguro que sí, al menos los segundos ciclos, que son los que formarán las élites. Las universidades privadas ya son mucho más caras que las públicas, pero el RD 1393/2007 expresa en su artículo 7 que los precios públicos los establecerá la comunidad autónoma y que "estarán relacionados con los costes de la prestación del servicio". Curiosamente, la frase entrecomillada no estaba en los borradores anteriores. ¿Por qué la pondrían a última hora?

¿Dónde queda la libertad de cátedra entendida como el derecho del profesor la libertad de elección del método tanto para impartir como para evaluar los conocimientos y destrezas adquiridas por los alumnos?

En las universidades privadas, la libertad de cátedra es prácticamente inexistente. En las públicas todavía es un elemento en debate, pero los indicadores acabarán con lo que queda.

El Espacio Europeo de Educación Superior, dado el nivel de idiomas del estudiante español, ¿será asequible?

Desde el punto de vista de la movilidad de los estudiantes, no habrá diferencia con los actuales Erasmus. Podrán ir al extranjero si tienen dinero para ello y la universidad de destino los admite; Bolonia no les proporcionará ninguna ventaja. Seguramente, igual que ahora, pocos estudiantes elegirán Estonia o Eslovaquia, por lo que no será el idioma el problema principal.

Aparte de resultar muy divertido y formativo en el aspecto personal y de madurez emocional, ¿se sabe cómo ha ampliado Erasmus el conocimiento del alumnado?

No tengo información suficiente para pronunciarme en términos generales. Personalmente creo de gran interés el intercambio, pero no es pensable que nunca pueda afectar a una gran proporción de los estudiantes universitarios de un país. El hacer de ello uno de los pilares de la propaganda de Bolonia demuestra hasta qué punto se está falto de objetivos "vendibles" a la sociedad.

Se habla de una mercantilización de la Universidad, en definitiva, que la Universidad pierda la función social de formar personas y no sólo trabajadores cualificados. ¿Bolonia pone en peligro ese espíritu?

Quizá la función de formar personas era una de las más deficientes en la Universidad actual. Como he intentado señalar, Bolonia no va a mejorar la situación. En cuanto a la capacitación, con todos sus defectos, la Universidad pública española formaba profesionales homologables con el resto de las universidades mundiales; los futuros graduados tendrán necesariamente un nivel inferior.

Insistiendo en el tema, ¿Bolonia entiende que la Universidad no es una academia para formar profesionales?

Como en tantas otras cosas importantes, Bolonia no dice nada, pero hay una tendencia a separar la formación de la capacitación profesional; la primera la darían las universidades, bajo supervisión privada, al menos en los niveles altos, y la segunda sería competencia de entidades privadas como empresas o colegios profesionales. Un paso más en el retorno a los conceptos medievales.

¿Qué hay de fundamento en la denuncia de que el dinero que las universidades recibirán será asignado en función del número de aprobados que demuestre?

No están definidos los indicadores (Bolonia tampoco dice nada) que guiarán la asignación de fondos, pero seguro que el número de aprobados será uno. Lo que hay detrás de estos métodos es la imposición a las universidades de los criterios de mercado también a través de las subvenciones, mientras se alardea de concederles autonomía (para las cuestiones administrativas).

¿Los planes de estudio que están diseñando las distintas y numerosas universidades españolas, coinciden con los planes de estudio de las diferentes universidades europeas?

Lo mismo que ahora. Bolonia no establece ninguna coordinación o "armonización" entre planes de estudios, ni en contenidos ni en métodos. Por lo que conozco, en España, en la mayor parte de los casos los planes de estudios quedarán como están, pero partidos en dos. Luego se establecerán másteres (¿por qué no los llaman "maestría" como en todo el mundo de habla castellana?) a la carta en función de los patrocinios que se obtengan. En las universidades europeas importantes seguirán como están o harán los cambios que estimen oportunos sin atender a las declaraciones de Bolonia.

¿Habrá un plan Bolonia para la Educación Primaria y Secundaria?

Espero que no. La única posibilidad de salir de este pozo de fracasos pasa por devolver la educación a la sociedad, como en Finlandia, que está a la cabeza. Y hay que tener claro que cualquier reforma de la Universidad, incluida la que comentamos, es un brindis al Sol si no se soluciona la educación preuniversitaria.

Los grados en Bolonia

La nueva estructura de la enseñanza superior en España se divide en tres niveles: Grado, Máster y Doctorado. Se abre así el llamado Espacio Europeo de Educación Superior, que para Manuel Martínez Llaneza, se reduce a "un juego de palabras tramposo". Para este doctor en Aeronáutica, "los nombres tienen que ser sonoros -superior, europeo- aunque no respondan a los contenidos". Respecto a los grados, afirma que "realmente no hay dos grados por encima de un tercero, porque el anterior tercer nivel, el doctorado (que faculta para docencia e investigación, lo que importa poco a las empresas), se ha equiparado finalmente al máster y sólo existe el nivel de grado y el de posgrado (máster o doctor)". Según Martínez Llaneza, "el nivel superior real se reserva para las élites, pero el nombre se concede a todos, porque si se dijera que lo que se va a hacer es crear un Espacio Inferior y un Espacio Superior (ninguno europeo) habría muchos más problemas con los estudiantes". El nuevo sistema Bolonia se está implantando progresivamente de tal modo que en el próximo curso académico 2010-2011 no podrán ofertarse plazas de nuevo ingreso en primer curso para los títulos de Licenciado, Diplomado, Arquitecto, Ingeniero, Arquitecto Técnico e Ingeniero Técnico.


PUBLICAT EN: http://www.consumer.es/web/es/educacion/universidad/2009/04/15/184691.php

dilluns, 9 de març del 2009

12 de març: Vaga i Manifestació Contra Bolonya

10h. Àgora (uji)
11h. Farola

Manifest dels estudiants acampats a la Universitat


Jaume I de Castelló:


Estudiants de diverses titulacions, coordinats mitjançant una Assemblea contra el Pla de Bolonya es constitueixen com a grup autònom i de lluita contra el projecte de convergència europea. Aquest projecte, el denominat EEES (Espai Europeu d’educació Superior), des de la seua primera Declaració en la Universitat de la Sorbona a París el 1998, s'ha anat implantant a esquenes dels principals afectats d’aquest projecte, els estudiants. Així, ens manifestem en contra d’una universitat que no reconeix als estudiants com a cim de la mateixa i els sotmet a un pla que, emparat en la desinformació, pretén obrir un ampli espai per a les empreses dins de la universitat i sotmet l’educació als interessos del mercat.

Amb el nou sistema d’ensenyament superior es substituiran les actuals Diplomatures i Llicenciatures per graus que tindran un ensenyament menys especialitzat. Amb la condició de compensar aquesta pèrdua qualitativa, serà necessari fer un postgrau (màster,doctorat...) per tal de poder igualar els coneixements dels actuals títols, la qual cosa implicarà una despesa major per la mateixa formació.

El nou sistema de crèdits europeus (European Credit Transfer System) suposarà un augment de càrrega lectiva a més places limitades a temps parcial. Un altre inconvenient del procés d’harmonització europea és que esta pensat per a estudiants a temps complet. Els estudiants a temps parcial tindran reservades places limitades i necessitaran més temps per completar la seua formació universitària. Açò derivarà en una elitització econòmica de l’estudiantat, i a la llarga de la societat.

Demandem, conseqüentment, la celebració d'un debat assembleari, obert a tota la comunitat universitària i vinculant que interpel·le a posicionar-se respecte al Pla de Bolonya i instem al rector de la UJI, Francisco Toledo a posicionar-se en contra d’aquest procés.

Per tant, exigim la paralització del procés de Bolonya, i reclamem una reforma necessària de l’àmbit acadèmic, però mai des de criteris mercantilistes que devaluen el nostre treball, hipotequen i precaritzen encara més la nostra vida i, en definitiva, empobrisquen a la societat per a enriquir a grans empreses privades.

Movilitzat i actua!!!!

dijous, 29 de gener del 2009

Informació i mentires sobre Bolonya

TRIBUNA: ANDRÉS RECALDE

Información y mentiras sobre Bolonia


Una de las más últimas y sorprendentes noticias sobre el proceso de Bolonia es la de la solicitud de los rectores de las universidades al ministerio correspondiente para que emprenda una campaña de información para dar a conocer las bondades de la propuesta, pues parece preocuparles la extensión de posiciones críticas. No podemos negar que hay aquí una de esas situaciones que los economistas llaman de asimetría informativa. Al lado de insiders que conocen los intríngulis del asunto, hay otros, entre los que probablemente nos encontramos muchos, que no somos tan duchos. Y, sin embargo, lo que nos motiva a escribir es que los que demandan más información no parecen estar interesados en corregir algunas ideas difundidas, aun a sabiendas de su inexactitud.

La primera falsedad que habitualmente se da por cierta es que la reforma pretende adaptar nuestro sistema a "acuerdos internacionales" sobre el Espacio Europeo de la Educación Superior. Mentira. Nadie encontrará directiva, reglamento o cualquier otro tipo de norma firmada por los estados o las instituciones europeas a cuyo cumplimiento se viera constreñido nuestro país. Lo que hubo en Bolonia son reuniones de "expertos en educación" de varios países europeos con la intención de uniformizar la educación superior. Pero los que nos dedicamos al Derecho (e incluso los que no) sabemos que no es lo mismo una norma jurídica elaborada con arreglo a un procedimiento, que el texto que resulta de una reunión de especializados en parir propuestas, en este caso educativas.

En el primer caso, la legitimidad democrática es presupuesto para imponer una decisión política y consecuencia de los procedimientos que rigen el Estado de derecho. La opinión de los sujetos privados, por muy expertos que sean, sólo debe ser un criterio que los políticos deben valorar cuando toman sus decisiones. Entender que aquellas reuniones obligaban al Estado español, como es opinión generalizada, no es sino un paso más en esa tendencia hacia la desregulación y el desmantelamiento de los instrumentos normativos, que tan malas experiencias han dejado en otros ámbitos (vid. sus efectos en la crisis económica).

Aunque los llamados "acuerdos de Bolonia" no obligaran, pudieron haber constituido una directriz que obtuviera consenso y que la mayoría de los Estados europeos siguiera al reformar los estudios universitarios. En tal caso, concedemos que convendría pensárselo antes de quedar al margen. Pero tampoco esta afirmación es correcta, aunque aquí nuestro juicio se limitará al ámbito que conocemos (los estudios de la titulación de Dere-cho). Cualquier jurista sabe que en el Derecho continental europeo (y, especialmente, en el caso español) las referencias internacionales más relevantes son Alemania e Italia. Desde hace siglos las principales aportaciones en la elaboración de principios y teorías, reformas legislativas o doctrinas jurisprudenciales provienen o se inspiran en la rigurosa elaboración de los juristas de esos países. Pues bien, ambos han desechado cualquier pretensión de adecuarse al modelo boloñés.

Pero si alguien, en aras de la modernidad, apostase por estudios más alejados de nuestra cultura jurídica e inclinados hacia una "formación profesionalizada" como la anglosajona, debe advertirse que tampoco el Reino Unido se ha alineado con el proceso de Bolonia. Sospechamos que en otros países y titulaciones este muestreo obtendrá pruebas similares. La pregunta cae por su peso: ¿con quién se pretende que nos armonicemos?

Se dice que el proceso de Bolonia creará un "espacio europeo" por el que podrán circular los profesionales, con independencia del país en el que hubieran cursado sus estudios. Es seriamente discutible la corrección de esta opción para el Derecho. Pero es, además, falsa. La "libre circulación" y la "movilidad" exigen que los estudiantes obtengan conocimientos homogéneos. En algunos sectores del saber la homogeneidad puede ser limitada. En otros, la necesidad del "tronco" común es mayor. Médicos, arquitectos o ingenieros han conseguido que su formación en España sea básicamente uniforme, porque lo requerían la salud de las personas, la seguridad de las casas o la de los puentes. Aunque pueda sorprender a los profesionales del Derecho de nuestro país (desgraciadamente poco activos al respecto), para los titulados en Derecho esto no se consideró necesario. Cada universidad establecerá sus propios planes de estudio que simplemente deberán pasar el filtro de una evaluación administrativa. Si ni tan siquiera hay uniformidad en España, ¿quién creerá que otros países europeos van a admitir los títulos de las universidades españolas?

Otro argumento extendido es el que viene a decir que los críticos con el proceso somos unos inmovilistas reacios a adaptarnos a los nuevos tiempos y métodos. Este argumento no es mentira; es, simplemente, un insulto dirigido a docentes que intentamos dedicarnos con rigor a nuestra profesión. Pero, dado que está muy generalizado, advertimos que proviene de ámbitos (autoridades universitarias y políticas, y expertos en innovación educativa) que llevan años enfrascados en una y otra reforma de la educación española, cosechando manifiestos fracasos de los que alguna vez deberían responder. Los cambios metodológicos pueden ser buenos si van acompasados con los que previamente han seguido los estudiantes y siempre que el resultado hubiera tenido éxito; pero si los cambios no se han producido en la misma dirección o han fracasado, su incorporación forzada a la Universidad comporta más riesgos que ventajas.

Estamos convencidos de que hay cosas que conviene cambiar; pero, ya puestos, el cambio debe ser a mejor, y el aligeramiento de los estudios de grado que supone Bolonia no augura que vaya a ser así.

Pueden recordarse más inexactitudes, como la de que la escasez de tiempo dedicado a los estudios superiores (tres años y medio) no debe preocupar porque se compensará con estudios de postgrado (masters). Los nuevos estudios se limitarán, así, a ofrecer una formación muy básica que exigirá una especialización, cuya impartición y ordenación no se sabe con qué criterios se habrá de regir, ni dónde se podrá cursar. Probablemente en su valoración influirán precios y otros criterios económicos, más que académicos, como hoy sucede ya con los masters.

Los que piden una intensa política informativa han hecho poco para corregir el asentamiento en la sociedad de esos errores. Permítasenos, entonces, concluir que lo que demandan no son más datos, sino una buena campaña de propaganda.

Andrés Recalde Castells es catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad Jaume I de Castellón.

German Orón Moratal catedrático de Derecho Financiero y Tributario del mismo centro.